Moody’s Ratings considera que, a medida que los activos digitales se integren más profundamente en las finanzas tradicionales, podrían cambiar las formas de emitir, negociar y gestionar dinero y valores, pero no desaparecerá la necesidad de entender los riesgos de inversión. La compañía busca preparar a los inversores para un mercado en el que los activos tokenizados —derechos o activos representados mediante tecnologías digitales como la cadena de bloques— serán más habituales, de modo que puedan evaluarlos con criterios comparables a los aplicados a los valores tradicionales.

Jin Fang, director ejecutivo del grupo de calificación de deuda soberana y subsoberana de Asia de Moody’s Ratings y responsable de estrategia de economía digital de Asia, destacó la necesidad de evaluar los riesgos, aunque prevé que aumente el interés de los inversores por los activos digitales. Habló con The Korea Times (코리아타임스) en la Semana de la Blockchain de Corea (코리아 블록체인 위크) de 2026.

Antecedentes y contexto

Moody’s Ratings ha calificado más de 45 emisiones digitales en el periodo contabilizado que menciona el texto original. Entre ellas hay bonos digitales y fondos tokenizados, y el volumen de esas emisiones supera los 6.900 millones de dólares.

Jin Fang dijo que las primeras operaciones se limitaron a proyectos piloto experimentales, pero que el impulso se aceleró, especialmente durante los últimos dos años. Sin embargo, el texto original no indica cuánto aumentaron en ese periodo el número de emisiones ni su volumen. Por tanto, hay que distinguir entre el hecho de que se haya mencionado una tendencia de crecimiento y la posibilidad de verificar con cifras la magnitud del aumento.

Qué significa esta noticia

A medida que aumenten los activos tokenizados, los inversores tendrán que examinar no solo que los activos estén en formato digital, sino también con qué criterios pueden comparar sus riesgos con los de los valores existentes. Esto resulta relevante porque los participantes del mercado deben comprobar en qué se basa una evaluación y cuál es su ámbito de aplicación cuando analizan emisiones digitales.

Por ejemplo, si un inversor examina conjuntamente un bono digital y un valor en su forma tradicional, puede ser importante comprobar con qué criterios son comparables las evaluaciones de riesgo de ambos productos. Sin embargo, el texto original no explica qué factores o métodos de evaluación utiliza realmente Moody’s Ratings. Por ello, no debe interpretarse que la compañía haya hecho públicos métodos concretos de evaluación por el mero hecho de que aspire a ofrecer evaluaciones comparables.

Hechos confirmados y aspectos que aún se desconocen

Hechos confirmados

  • Moody’s Ratings considera que la integración de los activos digitales en las finanzas tradicionales puede cambiar las formas de emitir, negociar y gestionar dinero y valores.
  • Jin Fang dijo que prevé un mayor interés de los inversores, pero que sigue siendo necesario evaluar los riesgos.
  • El texto original informó de que Moody’s Ratings había calificado más de 45 emisiones digitales, entre ellas bonos digitales y fondos tokenizados, por un volumen superior a 6.900 millones de dólares.
  • Jin Fang dijo que las primeras operaciones fueron proyectos piloto experimentales y que el impulso se aceleró, especialmente durante los últimos dos años.

Aspectos que aún se desconocen

  • El texto original no indica con qué criterios ni métodos evalúa Moody’s Ratings los riesgos de los activos digitales.
  • Se señala enero de 2018 como fecha de inicio de la contabilización de resultados, pero no está claro a qué año corresponde el 2 de febrero ni cuál es la fecha de cierre del periodo contabilizado.
  • No se puede determinar cuánto aumentaron durante los últimos dos años el número y el volumen de las emisiones.

Qué deben comprobar los lectores

  • Si encuentran calificaciones de emisiones digitales, deben comprobar si se han publicado los criterios de evaluación y su ámbito de aplicación. El texto original no permite conocer los métodos concretos de Moody’s Ratings.
  • Al comparar activos digitales con valores tradicionales, deben examinar con qué criterios son realmente comparables. La explicación de que la compañía aspira a ofrecer evaluaciones comparables no confirma cuáles son los criterios detallados.
  • Al citar las cifras de más de 45 emisiones y más de 6.900 millones de dólares, deben comprobar si se especifican claramente el año de cierre y el periodo contabilizado. El texto original no indica el año del 2 de febrero.