Una plata que prolonga una trayectoria excepcional
Kim Hong-yul, conocido en el mundo del baile como Hongten, volvió a subir al podio de los Juegos Asiáticos. El surcoreano se llevó la medalla de plata en la competición masculina de breaking (baile urbano que combina ritmo, movimientos de suelo y acrobacias), celebrada el 3 de octubre en Tokoname, Japón.
En la final perdió por 0-3 ante el japonés Shigekix, de 24 años. Hongten había ganado el oro en los Juegos Asiáticos de Hangzhou 2022, disputados en 2023, así que esta medalla de plata le permitió alcanzar dos podios consecutivos en la competición.
«Quería llegar con la energía del oro; hasta me teñí el pelo de rubio», comentó tras la final, con una mezcla de humor y decepción.
Una final exigente frente a una nueva generación
La diferencia de edad entre los dos finalistas era de 18 años. Pese a enfrentarse a uno de los principales representantes de la nueva generación japonesa, Hongten llenó el escenario de energía y recibió una intensa ovación del público.
El breaking exige combinar fuerza, coordinación, ritmo y creatividad. En una ronda, los bailarines responden a la música con movimientos propios, por lo que no basta con repetir una secuencia entrenada: también deben adaptarse al ritmo y al rival en el momento.
Hongten reconoció que, al llegar a la final, el cuerpo ya no respondía como quería y que sentía cómo le faltaba energía. Bromeó con que le habría venido bien tener cinco años menos, pero su actuación volvió a mostrar por qué sigue siendo una figura destacada del deporte.
Esta vez, el objetivo también era disfrutar
El surcoreano explicó que uno de sus propósitos principales era vivir la competición plenamente, y que lo había conseguido. En los Juegos de Hangzhou había estado muy concentrado en ganar, en parte porque el resultado se relacionaba con la clasificación para los Juegos Olímpicos de París 2024.
En esta ocasión, con la experiencia de aquella competición, pudo dejarse llevar más por la música y por la respuesta del público. Dijo que probablemente había sonreído más que nunca durante el torneo, y esa satisfacción personal fue importante incluso después de perder el oro.
Preparación física y movimientos nuevos
Hongten llegó a los Juegos tras una preparación intensa en el centro nacional de entrenamiento de Jincheon, en Corea del Sur. Su rutina incluía ejercicios de fuerza por la mañana, práctica de baile por la tarde y sesiones individuales por la noche.
También trabajó con detalle el top rock (los pasos que se hacen de pie antes de bajar al suelo y comenzar los movimientos acrobáticos). Quería ofrecer una actuación especialmente atractiva y añadió nuevos movimientos a su repertorio para mostrar algo distinto en el escenario.
Ese trabajo refleja una exigencia particular del breaking: los bailarines necesitan potencia y resistencia, pero también una identidad propia. Un giro espectacular puede llamar la atención, aunque la musicalidad, la precisión y la capacidad de conectar con el público también forman parte de la actuación.
Aprender de los jóvenes para seguir bailando
Aunque ya ha alcanzado algunos de los mayores logros de su carrera, Hongten dice que todavía busca cosas nuevas. Reconoce que el estilo del breaking cambia con cada generación y que los bailarines jóvenes influyen en las tendencias actuales.
«No debo aferrarme solo a mi manera de bailar. Tengo que aceptar las tendencias de ahora y seguir aprendiendo; eso hace que todo sea más interesante», explicó.
Para él, observar cómo bailan los más jóvenes se ha convertido en una fuente de motivación. En lugar de considerar el cambio como una amenaza, lo ve como una oportunidad para ampliar sus recursos y mantener viva su curiosidad.
De bailar con amigos a competir en el mundo
Hongten comenzó a bailar en la escuela secundaria, cuando se reunía con sus amigos. Al principio, el breaking era una forma de pasar el tiempo y divertirse; después, conocer a otras personas a través del baile y mejorar con la práctica hizo que se convirtiera en una parte central de su vida.
En 2002 ganó una competición internacional y se convirtió en el primer bailarín surcoreano en lograrlo. Más adelante también se impuso tres veces, en 2006, 2013 y 2023, en la final mundial de Red Bull BC One, uno de los torneos más prestigiosos de esta disciplina.
El bailarín afirma que todavía recuerda la emoción de aquella primera victoria internacional. También considera que participar en los Juegos Asiáticos ha sido una experiencia inolvidable, tanto por el nivel de la competición como por la oportunidad de representar a Corea del Sur.
«Nunca es tarde para empezar»
La presencia de Hongten en un podio internacional a los 41 años ha llevado a muchas personas a preguntarse si también pueden retomar una meta que dejaron de lado. Su mensaje se dirige a quienes se dicen «ya no puedo» o «a estas alturas, para qué», antes incluso de intentarlo.
«Quiero demostrar que, cuando uno piensa que llega tarde, todavía puede comenzar algo nuevo. Ojalá mi desafío se convierta en un poco de ánimo y esperanza para alguien».
También quiso dirigirse especialmente a quienes tienen alrededor de 40 años. Reconoció que la vida puede presentar momentos difíciles, pero añadió que también puede haber días buenos y animó a los demás a seguir adelante.
El baile, contó, le ha permitido volver a sonreír en etapas complicadas. Su mensaje no es que todo resulte fácil, sino que una actividad que importa puede ofrecer una razón para continuar y una forma de volver a conectar con los demás.
Un legado para el futuro del breaking coreano
Hongten también piensa en el futuro de este deporte en Corea del Sur. Desea que el breaking coreano recupere fuerza y está dispuesto a compartir con los bailarines más jóvenes los conocimientos que ha acumulado durante décadas.
Aspira a ser recordado no solo por sus medallas, sino también por haber protegido la cultura y los valores del baile, haber disfrutado de él y haber dejado una influencia positiva en quienes vienen después. Esa idea de legado incluye transmitir experiencia y ayudar a que la siguiente generación encuentre su propio estilo.
Su próximo objetivo ya está en marcha: prepararse para los campeonatos deportivos nacionales de Corea del Sur. La derrota en la final no cerró su carrera ni su búsqueda de nuevos retos; para Hongten, la medalla de plata es otro capítulo de una trayectoria que todavía continúa.



















