Una final vibrante y una nueva medalla para Hongten
El surcoreano Kim Hong-yeol, conocido en el mundo del breaking como Hongten, se colgó la medalla de plata en la competición masculina de los Juegos Asiáticos de Aichi-Nagoya 2026. En la final, disputada el 3 de octubre en Tokoname, perdió por 0-3 ante el japonés Shigekix, de 24 años.
El resultado no empañó una actuación que volvió a situar a Hongten entre los protagonistas del torneo. El coreano, que supera los 40 años, sumó así su segundo podio consecutivo en los Juegos Asiáticos: en la edición anterior, celebrada en Hangzhou en 2023, había ganado el oro.
«Si tuviera cinco años menos, creo que habría podido competir de verdad por la victoria», comentó con humor después de la final.
Un duelo que se vive como una fiesta
En el breaking, dos bailarines se enfrentan por turnos en una battle (un duelo de baile en el que cada participante responde a los movimientos del otro). El público y el presentador cuentan los últimos segundos antes de que aparezcan los resultados en la pantalla, y la tensión de la puntuación convierte cada ronda en un momento de gran expectación.
A diferencia de una coreografía preparada para que todos los bailarines ejecuten los mismos pasos, en una batalla cada participante presenta sus propios movimientos e intenta destacar frente a su rival. Importan la técnica, el control del cuerpo, la creatividad y la capacidad de bailar al ritmo de la música. En la práctica, es una mezcla de competición deportiva y espectáculo: como una conversación en la que las respuestas se dan con giros, pasos y movimientos en el suelo.
La actuación de Hongten fue una de las que más entusiasmo despertó entre los espectadores. El coreano explicó que, en esta ocasión, quiso concentrarse menos en el resultado y más en disfrutar de la música y del escenario. En Hangzhou, según recordó, la posibilidad de conseguir una plaza olímpica lo llevó a centrarse especialmente en ganar.
«Creo que fui quien más sonrió durante el torneo. Mi primer objetivo era olvidarme de todo y disfrutar, y siento que lo conseguí», dijo.
Preparación física para un deporte exigente
La libertad y la energía del breaking pueden hacer que parezca una danza espontánea, pero una actuación de alto nivel exige una preparación intensa. Los bailarines combinan movimientos de pie con apoyos en las manos, giros y desplazamientos por el suelo. Mantener el equilibrio y controlar el cuerpo mientras se cambia de posición requiere fuerza, coordinación y resistencia.
Hongten se preparó para estos Juegos con una rutina diaria en el centro nacional de entrenamiento de Jincheon. Por la mañana hacía ejercicios de fuerza; por la tarde practicaba baile y, por la noche, continuaba con sesiones individuales. Este trabajo era especialmente importante para reducir el desgaste físico que producen las torsiones y las rotaciones repetidas.
La edad también influye en la recuperación entre entrenamientos y actuaciones. Sin embargo, Hongten no presentó su experiencia como un límite inevitable: llegó a la competición con el objetivo de mostrar más que en su primera participación y de aprovechar todo lo aprendido en los últimos años.
La experiencia también transforma la actuación
El tiempo de competición le ha permitido ampliar sus recursos y afrontar el escenario con más calma. En vez de medir cada instante únicamente por la posibilidad de ganar, esta vez pudo conectar con el público y disfrutar de la energía de la sala. Esa seguridad no cambia el resultado de la final, pero sí explica por qué su participación fue mucho más que una carrera por el oro.
Una trayectoria construida a lo largo de décadas
Hongten empezó a bailar en segundo curso de secundaria, cuando se reunía con sus amigos. Al principio, el breaking era una forma de pasar el tiempo y compartir una afición. Con los años, se convirtió en una manera de conocer a otras personas, aprender y construir una parte esencial de su vida.
En 2002 ganó una competición internacional y se dio a conocer como el primer coreano en lograr ese tipo de triunfo mundial. Más adelante alcanzó tres veces el primer puesto en la final de Red Bull BC One, uno de los torneos más reconocidos de breaking, en 2006, 2013 y 2023. Para él, la emoción de aquella primera victoria internacional sigue siendo inolvidable.
También considera que competir en los Juegos Asiáticos ocupa un lugar especial en su carrera. El oro de Hangzhou y la plata de Aichi-Nagoya muestran que su presencia en la élite no depende de un único resultado: ha vuelto a subir al podio en dos ediciones consecutivas, aunque entre ambas cambió el campeón.
Aprender de los más jóvenes para seguir avanzando
Hongten sabe que el estilo del breaking cambia con cada generación. En lugar de aferrarse a una sola forma de bailar, busca aprender de los competidores más jóvenes y adaptar elementos de las nuevas tendencias. Esa curiosidad, dijo, es una de las razones por las que todavía disfruta de la actividad.
«No quería insistir únicamente en mi manera de hacer las cosas. Como cambian las generaciones y las tendencias, sigo observando y aprendiendo. Eso hace que el baile continúe siendo divertido para mí».
Su ejemplo tiene un alcance que va más allá de las medallas. Para quienes abandonan una idea porque creen que «ya es demasiado tarde», su carrera plantea otra posibilidad: empezar, cambiar de rumbo o seguir intentándolo no depende solo de la edad. Hongten expresó que espera que su desafío pueda ofrecer un poco de ánimo y esperanza a otras personas.
La plata no pone punto final
Antes del torneo, el bailarín se tiñó el pelo de rubio con la esperanza de atraer la buena suerte y ganar el oro. El título terminó en manos de Shigekix, pero Hongten cerró la jornada disfrutando de la actuación y del apoyo del público. Su objetivo, explicó, también es que quienes vean breaking puedan sonreír y recibir energía, aunque sea por un momento.
La medalla de plata confirma su continuidad entre los mejores de Asia, pero el mensaje más duradero quizá esté en su actitud: aceptar que el resultado no siempre es el deseado, seguir aprendiendo y volver a bailar. A más de 40 años, Hongten ya ha demostrado que su trayectoria no se detiene en una medalla de plata.



















