Un tercer puesto con sabor a retroceso

Corea del Sur cerró los Juegos Asiáticos de Aichi-Nagoya 2026 con 39 medallas de oro, 43 de plata y 68 de bronce. La delegación terminó tercera en la clasificación general, por detrás de China y Japón, pero no alcanzó el objetivo de entre 40 y 45 oros que se había fijado antes de la competición.

El torneo concluyó el 4 de octubre, después de disputarse las últimas pruebas de equitación. El oro número 39 y último de Corea del Sur llegó en la final masculina de fútbol, tras la victoria sobre Japón. Aunque la medalla permitió cerrar el certamen con una celebración, el balance general confirmó una tendencia preocupante: el país lleva dos ediciones consecutivas en el tercer lugar y suma menos oros que en la anterior.

El dato central: Corea del Sur no bajaba de las 40 medallas de oro desde los Juegos de Nueva Delhi de 1982, hace 44 años.

Una trayectoria que cambió de rumbo

La cosecha de 39 oros es la más baja desde que Corea del Sur obtuvo 28 en Nueva Delhi. Después, el país vivió una larga etapa de resultados más sólidos: desde los Juegos de Seúl de 1986 hasta los de Incheon de 2014, consiguió al menos 50 oros en cada edición y terminó segundo en siete de las ocho competiciones de ese periodo.

El máximo histórico llegó en Busan 2002, cuando el equipo surcoreano sumó 96 medallas de oro. La distancia entre aquella cifra y el resultado actual no significa que todos los deportes hayan perdido competitividad, pero sí muestra que el país ya no domina tantas disciplinas como antes.

El cambio se hizo visible en Yakarta-Palembang 2018. Corea del Sur ganó 49 oros y cayó al tercer puesto, detrás de China y Japón. En Hangzhou 2022 —celebrados en 2023 debido a la pandemia de COVID-19— obtuvo 42, y ahora terminó con 39: dos ediciones seguidas de descenso.

| País | Oro | Plata | Bronce | Puesto |
|---|---:|---:|---:|---:|
| China | 169 | 89 | 83 | 1.º |
| Japón | 83 | 95 | 91 | 2.º |
| Corea del Sur | 39 | 43 | 68 | 3.º |

La comparación con Japón resulta especialmente llamativa. En Hangzhou, Japón consiguió 52 oros y Corea del Sur, 42: una diferencia de diez. En Aichi-Nagoya, la brecha se amplió a 44, porque Japón subió a 83 mientras Corea del Sur bajó a 39.


Los deportes fuertes no respondieron como se esperaba

La principal decepción estuvo en varias disciplinas que suelen aportar medallas a Corea del Sur. En tiro con arco, el equipo esperaba cinco oros, pero obtuvo tres. En la modalidad de arco recurvo —la que emplea un arco clásico con extremos curvados—, las mujeres no ganaron ningún título, algo inédito para el país en los Juegos Asiáticos.

La joven arquera india Kummam Anil Mohod mostró un nivel competitivo que complicó las opciones surcoreanas. El resultado sirve como recordatorio de que rivales que antes podían parecer secundarios están elevando su rendimiento y pueden disputar el primer puesto en pruebas donde Corea del Sur acostumbraba a ser favorita.

En natación, el equipo obtuvo un solo oro. La lesión de Kim Woo-min, ganador de tres títulos en la edición anterior, fue un factor que afectó las expectativas, y la fortaleza de China en la piscina también pesó en el resultado. Corea del Sur sumó tres oros en tiro deportivo y tres en taekwondo, además de dos en bádminton.

El balance del taekwondo fue desigual: Corea del Sur ganó dos títulos en poomsae, una modalidad de secuencias técnicas que se evalúan por su precisión y ejecución, pero solo uno en combate, la competición directa entre dos deportistas. Song Da-bin consiguió ese oro en combate.

  • Judo: un oro, logrado por Heo Mi-mi.
  • Tenis de mesa: tres bronces y ningún oro ni plata; el equipo no alcanzó una sola final.
  • Atletismo, sepak takraw, wushu y jiu-jitsu: Corea del Sur no obtuvo títulos.
  • Pentatlón moderno: dos oros, aunque compartió el primer puesto con China.

En tenis de mesa, la ausencia de finalistas tuvo un significado especial. Fue la primera vez desde que este deporte se incorporó oficialmente al programa de los Juegos Asiáticos, en Tokio 1958, que Corea del Sur no llegó a una final en ninguna prueba. El resultado muestra que el problema no se limita a una disciplina concreta: varias áreas históricamente competitivas atraviesan dificultades al mismo tiempo.


Japón creció en varias disciplinas a la vez

El avance japonés fue uno de los contrastes más claros del torneo. Como país anfitrión, Japón ganó 83 oros, superando su récord anterior de 78, establecido en Bangkok 1966. También mejoró en 31 títulos su resultado de Hangzhou, cuando había logrado 52.

Su medallero estuvo repartido entre distintos deportes. Japón obtuvo diez oros en atletismo, nueve en judo y ocho en ciclismo; además, ganó siete en natación y siete en lucha. En esgrima, una disciplina donde Corea del Sur suele competir por los títulos, Japón consiguió seis oros.

La preparación previa a los Juegos Olímpicos de Tokio de 2020, celebrados en 2021, ayudó a desarrollar equipos en varias disciplinas, según la valoración recogida tras el torneo. Esa inversión parece haber dejado una base deportiva que también dio resultados en los Juegos Asiáticos. Japón, además, no presentó a sus principales figuras en todas las pruebas: en algunas, como el judo, compitieron deportistas de un nivel inferior al equipo más fuerte del país.

La diferencia con Corea del Sur no se explica únicamente por una prueba o por la condición de anfitrión. La cantidad de deportes en los que Japón sumó títulos sugiere una fortaleza más extendida, mientras que Corea del Sur dependió en mayor medida de resultados destacados en algunas competiciones y de las medallas de equipo.


Los deportes de equipo sostuvieron parte del resultado

Las competiciones colectivas ofrecieron algunas de las mejores noticias para Corea del Sur. El país ganó el oro en baloncesto masculino y femenino de cinco contra cinco, además de imponerse en el torneo masculino de tres contra tres. El equipo de béisbol logró su quinto título consecutivo y la selección masculina de fútbol encadenó su cuarta victoria en los Juegos.

El balonmano femenino también volvió a lo más alto por primera vez en ocho años. En los deportes electrónicos, el equipo alcanzó los dos oros que se había propuesto. Corea del Sur añadió dos títulos en vela, dos en piragüismo y uno en teqball, deporte que debutó como disciplina oficial en esta edición.

En total, el país ganó medallas de oro en 22 deportes, una cifra no muy distinta de los 20 deportes con campeones surcoreanos en Hangzhou. Esto ayuda a entender por qué el número de disciplinas con algún título no cuenta toda la historia: el retroceso se observa sobre todo en cuántas veces se ganó dentro de los deportes más importantes y tradicionales.

Por ejemplo, mantener un oro en una disciplina no compensa necesariamente la pérdida de varios títulos en natación o tiro con arco. En una clasificación basada en el número de medallas de oro, cada victoria cuenta como una unidad, de modo que una diferencia pequeña en varias pruebas puede traducirse en una brecha amplia al final del torneo.


China conserva el dominio y otros países avanzan

China terminó en cabeza con 169 medallas de oro y conquistó su duodécimo título consecutivo en los Juegos Asiáticos. Su resultado fue inferior a los 201 oros de Hangzhou, pero aun así superó la suma de los títulos de Japón y Corea del Sur.

La delegación china obtuvo 30 oros en natación, 17 en atletismo, 16 en tiro deportivo, 12 en wushu y diez en saltos de trampolín. La amplitud de su rendimiento en deportes distintos ayuda a explicar la distancia respecto a sus competidores regionales.

Uzbekistán e India ganaron 21 oros cada uno y ocuparon el cuarto y el quinto lugar, respectivamente, como ya habían hecho en la edición anterior. Su presencia entre los cinco primeros refleja que la competencia asiática se ha extendido más allá de las potencias tradicionales. Para Corea del Sur, la presión ya no procede únicamente de China y Japón: también aumenta el nivel de países de Asia Central y del Sudeste Asiático.

Corea del Norte, que participó por primera vez en unos Juegos Asiáticos de verano celebrados en Japón, terminó duodécima con siete oros, 13 platas y nueve bronces. Sus siete títulos llegaron en halterofilia. La delegación, de 107 deportistas y menor que la enviada a Hangzhou, obtuvo resultados destacados, aunque la concentración de todas sus medallas de oro en un solo deporte deja pendiente ampliar su base competitiva.


El reto: convertir el diagnóstico en preparación

El tercer puesto puede parecer una posición sólida si se mira solo el lugar en la tabla, pero el número de oros y la distancia respecto a Japón muestran que esa cifra, por sí sola, no describe bien el estado del deporte surcoreano. El país perdió terreno en disciplinas donde acostumbraba a disputar el dominio y, a la vez, observó cómo Japón aumentaba sus títulos en varios deportes.

Kim Taek-su, responsable de la villa de los deportistas surcoreanos, señaló que el nivel de Asia está subiendo con rapidez por el avance de Japón, China y también de países de Asia Central y del Sudeste Asiático. Planteó que Corea del Sur debe analizar con precisión las disciplinas en las que disminuyeron las medallas y realizar una evaluación rigurosa, en lugar de conformarse con los resultados anteriores.

La próxima meta es preparar con antelación los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, identificando por qué se perdieron títulos y qué medidas pueden elevar el rendimiento. La mejora exigirá mirar tanto los deportes tradicionales como las nuevas fortalezas de los países rivales.

Ese análisis puede implicar revisar la formación de jóvenes deportistas, la continuidad de los equipos, la prevención de lesiones y la manera de competir frente a rivales que han progresado. No basta con recordar los éxitos pasados: el resultado de Aichi-Nagoya indica que Corea del Sur necesitará una base más amplia de candidatos a medalla para volver a acercarse a Japón y recuperar terreno en la clasificación asiática.