El primer ministro canadiense, Mark Carney, dijo recientemente que Canadá cuenta con planes de emergencia ante la posibilidad de un ataque militar estadounidense. Lo describió como un «riesgo extremo de cola» que no debe ignorarse, aunque su probabilidad sea muy baja. Según el artículo, varios altos cargos políticos y militares también sostienen que es poco probable que la amenaza se materialice, pero que no puede descartarse por completo.

Antecedentes y contexto

El artículo presenta los argumentos de investigadores que sostienen que las declaraciones públicas del presidente estadounidense, Donald Trump, por sí solas no bastan para explicar la gravedad de la amenaza a la soberanía canadiense. Al mismo tiempo, considera que el principal riesgo al que se enfrenta Canadá podría no ser una guerra total, sino ataques en la zona gris —presiones que difuminan la frontera entre la guerra y la paz—, campañas de desinformación e injerencia política encubierta.

Esta distinción es importante. Incluir la posibilidad de un ataque militar en los planes de emergencia no es lo mismo que considerar que un ataque es inminente. El artículo explica que el Gobierno canadiense no ha hecho públicos los detalles de sus planes de emergencia y tampoco ofrece una evaluación concreta del Gobierno sobre la posibilidad de un ataque.

La nueva Segunda División de las Fuerzas Armadas Canadienses (캐나다군) ha sido designada para encargarse de la defensa nacional. Además, según el artículo, el Ministerio de Defensa Nacional (국방부) planea aumentar la reserva a 100.000 personas y crear una reserva suplementaria independiente de 300.000. Los autores del artículo destacan que esas cifras reflejan los preparativos para disponer de un contingente considerable para la defensa nacional, pero los planes en sí no son prueba de que un ataque estadounidense sea inminente.

Qué significa esta noticia

El artículo divide los escenarios de respuesta militar de Canadá, en ausencia de armas nucleares, entre la guerra asimétrica convencional y la guerra de insurgencia. Una guerra convencional es un conflicto entre las fuerzas regulares de distintos países. Según el artículo, dada la enorme brecha en el poderío militar, la mayoría de los analistas considera que Estados Unidos vencería con facilidad a Canadá en una guerra convencional.

Sin embargo, el debate sobre la respuesta no se limita al desenlace de una guerra total. La guerra asimétrica consiste en debilitar la superioridad del adversario y elevar sus costes, en lugar de enfrentarse directamente a una fuerza superior. El artículo cita el caso de Ucrania, que ha impuesto grandes costes a las fuerzas rusas mediante el uso de drones, satélites comerciales, misiles tierra-aire móviles, guerra electrónica y redes de información interconectadas. También señala que Ucrania depende en gran medida de recursos y transferencias de tecnología del extranjero.

El artículo presenta también la «denegación estratégica» de Irán como caso de comparación. Se trata de un enfoque que hace que al adversario le resulte muy costoso alcanzar sus objetivos y dificulta que los consiga. El artículo explica que Irán cuenta con una estructura que dispersa las unidades de sus fuerzas regulares y las redes de fuerzas afines para poder continuar el combate incluso si se atacan el mando, las redes de comunicación o las bases principales. Estos casos se mencionan como referencias para que un país con una gran desventaja militar reflexione sobre cómo defenderse, no como planes que Canadá deba adoptar tal cual.

Si un país no puede sostener una defensa al estilo de Ucrania o Irán, el artículo plantea la guerra de guerrillas como alternativa. En este escenario, los militares se quitan el uniforme y se mezclan con la población para resistir a las fuerzas de ocupación. Se trata de una fase extrema, basada en el supuesto de que la defensa regular del país ha fracasado y este ha sido ocupado.

Por ejemplo, si Canadá está examinando planes de emergencia, los lectores deberían distinguir entre si esos planes buscan disuadir un ataque y preparar la defensa nacional, o si también contemplan la respuesta a un combate efectivo. Con la información publicada hasta ahora no es posible conocer las medidas concretas de los planes de emergencia ni las condiciones para activarlos.

Hechos confirmados y aspectos que aún se desconocen

Hechos confirmados

  • El primer ministro Carney dijo que Canadá cuenta con planes de emergencia ante la posibilidad de un ataque militar estadounidense y describió esa posibilidad como un «riesgo extremo de cola».
  • Según el artículo, altos cargos políticos y militares consideran que la amenaza es poco probable, pero no puede descartarse por completo.
  • La nueva Segunda División de las Fuerzas Armadas Canadienses ha sido designada para encargarse de la defensa nacional.
  • Según el artículo, el Ministerio de Defensa Nacional prevé una reserva de 100.000 personas y una reserva suplementaria independiente de 300.000.
  • El artículo describe la guerra asimétrica convencional y la guerra de insurgencia como dos escenarios de respuesta a amenazas militares.

Aspectos que aún se desconocen

  • ¿Qué medidas militares concretas incluyen los planes de emergencia de Canadá?
  • ¿Cuándo y de qué manera se ejecutarán los planes de ampliación de la reserva y de la reserva suplementaria?
  • ¿Cómo evalúa el Gobierno canadiense la posibilidad de un ataque militar estadounidense?

Qué deberían comprobar los lectores

  • Examinen por separado el plan de ampliación de la reserva y los cambios efectivos en el despliegue o la organización de las fuerzas. El artículo no indica un calendario detallado ni cómo se ejecutará el plan.
  • Cuando se publiquen explicaciones sobre los planes de emergencia, comprobar si las amenazas contempladas son una guerra total o ataques en la zona gris, desinformación e injerencia política permitirá evaluar con mayor precisión su naturaleza.
  • Cuando se mencionen los casos de Ucrania e Irán como comparación, no hay que equiparar la situación de esos países con los planes de Canadá; conviene distinguir los casos presentados en el artículo de las medidas confirmadas en Canadá.