Magdalena Andersson, líder del Partido Socialdemócrata y artífice de la victoria del bloque de centroizquierda en las elecciones generales de Suecia, recibió de nuevo el encargo de formar gobierno el 2 de octubre, tras fracasar en su primer intento de negociar una coalición. Andreas Norlén, presidente del Parlamento, anunció la decisión después de consultar a los líderes de los partidos. Como la victoria electoral no se ha traducido de inmediato en la formación de un gobierno, la clave de esta nueva ronda de negociaciones no está tanto en el número de escaños como en la posibilidad de resolver las diferencias entre los partidos sobre quiénes formarán parte de la coalición.
Antecedentes y contexto
En las elecciones generales del 13 de septiembre, el bloque de centroizquierda encabezado por Andersson obtuvo 176 escaños. El bloque de derecha, liderado por el entonces primer ministro Ulf Kristersson, consiguió 173, por detrás de la centroizquierda. Kristersson dimitió como primer ministro inmediatamente después de la derrota y actualmente ocupa el cargo de primer ministro en funciones.
Sin embargo, la ventaja de escaños de la centroizquierda no bastó para asegurar la formación de un gobierno. El primer intento fracasó por las diferencias entre el Partido del Centro y el Partido de la Izquierda. El Partido del Centro sostiene que no puede apoyar un gobierno en el que participe el Partido de la Izquierda, mientras que este último afirma que no puede colaborar en la formación de un gobierno si no forma parte del gabinete.
El 28 de septiembre, Andersson devolvió al presidente Norlén el encargo de formar gobierno, al concluir que no había posibilidades de constituir uno bajo el liderazgo del Partido Socialdemócrata. En aquel momento, Andersson interpretó que el Partido de la Izquierda, al apoyar la reelección de Norlén, miembro del Partido Moderado, estaba rechazando en la práctica participar en una coalición. También se apuntó que la devolución del encargo podría haber sido una forma de presionar a los posibles socios para que llegaran a un compromiso. No obstante, esa es una interpretación expresada por algunos; la intención de Andersson al devolver el encargo no se ha establecido oficialmente.
Qué significa esta noticia
Norlén afirmó que la correlación fundamental de fuerzas en el Parlamento no había cambiado y que lo más conveniente era que Andersson completara la tarea de formar gobierno. Dado que la distribución de escaños no ha variado desde las elecciones, este nuevo proceso puede entenderse como otra prueba para determinar si la mayoría parlamentaria de la centroizquierda puede traducirse en un gobierno efectivo. La ventaja en escaños puede ser un punto de partida favorable para las negociaciones, pero no garantiza por sí sola la formación de un gobierno si el Partido del Centro y el Partido de la Izquierda no encuentran una fórmula que ambos puedan aceptar.
El sistema sueco para elegir al primer ministro también es importante para entender la situación. El candidato no necesita obtener el apoyo de la mayoría del Parlamento, pero no puede recibir el voto en contra de la mayoría de todos sus miembros. Por tanto, puede ser elegido aunque no cuente con el respaldo de la mayoría, siempre que la oposición a su candidatura no alcance esa mayoría. Por ejemplo, si los votos a favor de un candidato no llegan a la mayoría parlamentaria, pero tampoco la alcanzan los votos en contra, podría ser elegido conforme a este criterio.
Según informaciones publicadas, si Andersson vuelve a fracasar en la formación de gobierno, el encargo podría pasar a Kristersson, primer ministro en funciones. Es decir, si el bloque que obtuvo más escaños que la derecha en las elecciones no consigue formar gobierno, el bloque de derecha podría tener la siguiente oportunidad de negociar. Sin embargo, aún no se sabe si el encargo pasará efectivamente a Kristersson ni si este logrará formar gobierno.
Andersson reanudará las negociaciones el 5 de octubre y, antes del día 12, deberá informar al presidente del Parlamento de si ha logrado un acuerdo o solicitar más tiempo para negociar. Si las negociaciones prosperan, el Parlamento someterá a votación la propuesta de Andersson como candidata a primera ministra. El Parlamento puede votar hasta cuatro veces a un candidato y, si ninguno resulta elegido en esos cuatro intentos, deberán celebrarse elecciones anticipadas. A la fecha de publicación del artículo, aún no se había celebrado ninguna votación para elegir al primer ministro.
Hechos confirmados y cuestiones aún por resolver
Hechos confirmados
- En las elecciones generales del 13 de septiembre, el bloque de centroizquierda obtuvo 176 escaños y el bloque de derecha, 173.
- El primer intento de formar gobierno fracasó por las diferencias entre el Partido del Centro y el Partido de la Izquierda, y Andersson recibió de nuevo el encargo el 2 de octubre.
- Andersson reanudará las negociaciones el 5 de octubre y, antes del día 12, deberá informar del resultado o solicitar más tiempo para negociar.
- Un candidato a primer ministro puede ser elegido sin el apoyo de la mayoría del Parlamento, siempre que no reciba el voto en contra de la mayoría; pueden celebrarse hasta cuatro votaciones.
- A la fecha de publicación del artículo, no se había votado a ningún candidato a primer ministro. Si los cuatro intentos fracasan, se celebrarán elecciones anticipadas.
Cuestiones aún por resolver
- No se sabe si Andersson logrará acercar las posturas del Partido del Centro y el Partido de la Izquierda y alcanzar un acuerdo antes del 12 de octubre.
- Tampoco se sabe cómo votarán los parlamentarios si la candidatura a primer ministro llega a someterse a votación.
- Si el encargo de formar gobierno pasa a Kristersson, primer ministro en funciones, aún no está decidido si conseguirá formar un nuevo gobierno.
Qué conviene seguir
- Conviene comprobar si Andersson informa del resultado de las negociaciones antes del 12 de octubre o si solicita más tiempo.
- Si se alcanza un acuerdo, se podrá seguir si se celebra la votación para elegir al primer ministro y si el candidato evita recibir el voto en contra de la mayoría.
- Si Andersson no logra formar gobierno, habrá que comprobar si el encargo pasa a Kristersson, primer ministro en funciones, y si después se celebra una votación para elegir al primer ministro.




















